EL HUNDIMIENTO DEL SOCIALISMO

EL HUNDIMIENTO DEL SOCIALISMO

🏗️ Un sistema que se derrumba… otra vez

El socialismo no fracasa por accidente. Se hunde por diseño. Allí donde se instala —ya sea con puño de hierro o con sonrisa buenista— termina dejando tras de sí una estela de miseria, deuda y frustración. Lo que empieza como un canto a la igualdad, acaba en un réquiem por la libertad.

En el siglo XXI, con todos los datos y precedentes sobre la mesa, resulta asombroso que sigamos asistiendo a su aplicación como si fuese la gran solución. Pero lo cierto es que el socialismo se reinventa continuamente... para volver a fracasar.

🧻 El relato frente al dato

Los actuales gobiernos socialistas —y en especial el de Pedro Sánchez— viven instalados en el relato. Uno que presenta al Estado como salvador, al empresario como enemigo y a la disidencia como una amenaza para la democracia.

Pero mientras se habla de justicia social, el país se endeuda.
Mientras se reparten derechos, se recortan libertades.
Mientras se presume de feminismo, se negocia con machistas confesos por un puñado de votos.

España es hoy un ejemplo de cómo la izquierda ha dejado de ser progresista para convertirse en reaccionaria. Su objetivo no es avanzar, sino controlar.

📉 Europa envejece. Y no solo demográficamente

El continente europeo, cuna del pensamiento liberal, se está convirtiendo en una residencia de ancianos sin nietos. Las políticas socialistas han destruido el incentivo al esfuerzo y al mérito. Se penaliza al que prospera. Se subvenciona al que no produce.

Los resultados están a la vista: baja natalidad, servicios públicos colapsados, deuda disparada, inseguridad creciente. Pero lo peor no es económico. Es moral.

🪓 España: laboratorio del desastre

España no va bien. Y no lo decimos nosotros. Lo dicen los datos:

Más de 400.000 jóvenes han emigrado en la última década.

El paro estructural sigue superando el 12%, el más alto de Europa occidental.

La deuda pública supera el 110% del PIB.

La presión fiscal es la mayor de nuestra historia, mientras la sanidad y la educación se hunden.

Y todo esto con un Gobierno que no quiere rendir cuentas, ni ante el Congreso, ni ante la prensa.

💸 Un Gobierno bajo sospecha

El caso Begoña Gómez, el rescate de empresas amigas durante la pandemia, los contratos opacos de mascarillas, el uso electoral de los medios públicos, los indultos a cambio de poder, el asalto al CGPJ...
La corrupción ya no es un accidente. Es un método de gobierno.

Y lo más grave: Pedro Sánchez se niega a convocar elecciones, aún sabiendo que ha perdido el respaldo moral, social e institucional. Él mismo lo dijo: si se votara ahora, ganaría la derecha. Lo sabe. Por eso no vota. Porque en su sistema, la democracia es un trámite, no una convicción.

🎭 Progresismo no es sinónimo de progreso

Uno de los grandes éxitos del socialismo español no ha sido la gestión, sino el control del relato. Durante décadas, el PSOE y sus aliados se han atribuido logros que no les corresponden, distorsionando el relato para colocarse del lado del progreso... aunque la realidad diga lo contrario.

📌 El sufragio femenino

Impulsado por Clara Campoamor, diputada del Partido Radical, y rechazado por el PSOE en 1931, que votó en contra alegando que “las mujeres votarían influenciadas por la Iglesia”.

📌 Los derechos laborales

Muchos se implantaron antes del PSOE o bajo el franquismo, como la jornada de 8 horas (1919), las vacaciones pagadas, las pensiones básicas o el seguro de enfermedad. El PSOE no los creó, solo se subió al carro cuando convenía.

📌 La sanidad pública

El sistema de sanidad, el embrión de la futura seguridad social lo creó Antonio Maura, en 1908 y el 1942, durante el franquismo, se creó el seguro obligatorio de enfermedad y en la Constitución de 1978, se recoge en su Art. 43, el derecho a la protección de salud.

No fue una creación socialista, sino una evolución pactada tras la Transición.

🧠 Cayetanos: identidad frente al derrumbe

En Cayetanos no creemos en utopías empobrecedoras. Creemos en la libertad, el mérito y el estilo. En la elegancia de vivir conforme a nuestros principios. Y en la necesidad de recuperar una estética del orgullo: por lo que uno piensa, por cómo se viste, por lo que defiende.

No vamos a cambiar el mundo con una camiseta. Pero sí con una actitud.
Frente al gris del pensamiento único, nosotros elegimos color.
Frente a la obediencia subvencionada, nosotros elegimos carácter.

Porque mientras el socialismo se hunde, nosotros caminamos con paso firme.

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